la vida en directo...
Desde el coche, las ventanillas a medio subir, los seguros echados, observo las vidas ajenas que pasan ante mis ojos en pleno centro de Madrid. Algo más de media hora de idas y venidas, de personajes que van y vuelven, que desnudan su intimidad sin pudor ante los demás. Las mismas caras van y vienen, se recrean en el pequ8eño escenario de la acera que han elegido. Y sin importarles quien les observa, destapan parte de lo que son. Estan en otro plano en el que no les importa lo más mínimo sentirse protagonistas.
Al otro lado, en mi lado, con la distancia irreal que quiero que hoy me separe del mundo, simplemente observo. Abrir los ojos a la vida y al cerrarlos, todo desaparece como si nunca hubiera existido...

